Restaura una fotografía antigua, recorta un sujeto, enfoca algo que salió blando o dale color a un blanco y negro. Elige la herramienta, sube una foto y recibe el resultado en menos de un minuto.

Tres de las veinticuatro, elegidas porque hacen cosas completamente distintas con una imagen. Agarra el tirador de cualquiera.



AntesDespués
AntesDespués
AntesDespués
AntesDespués
AntesDespués
AntesDespuésCinco estantes. Cada uno reúne las herramientas que responden a la misma pregunta general, así puedes empezar por el problema y no por el nombre del producto.
Son modelos generativos: producen una versión plausible de lo que probablemente había, en lugar de recuperar información que el archivo ya no conserva. Los resultados varían según la foto de origen, y volver a procesar la misma imagen puede dar otra respuesta.
Tu subida y tu resultado se borran solos: a los siete días si no has iniciado sesión, a los treinta si sí. Un barrido programado vacía el almacenamiento y después los registros que apuntan a él, así que ocurre lo pida alguien o no.
Lo bastante bien como para dedicarle un minuto, y no son magia. Son modelos generativos: reconstruyen una versión plausible de lo que probablemente había, no recuperan algo que el archivo todavía guarda. Una foto algo floja mejora mucho más que una muy dañada, y pasar la misma imagen dos veces puede dar dos respuestas.
Vuelve a ejecutarlo. Estos modelos no dan la misma respuesta dos veces, así que una segunda pasada sobre el mismo archivo suele salir mejor, y no te cuesta nada mientras las herramientas sean gratuitas. Si dos pasadas fallan, el límite suele estar en el original: prueba con una copia más grande o más nítida.
JPG, PNG o WebP, hasta 25 MB y 20 megapíxeles. Eso cubre lo que produce un móvil o una cámara. Un HEIC recién salido de un iPhone hay que convertirlo antes, algo que casi todos los móviles hacen al compartir o exportar la foto.
Normalmente bastante menos de un minuto. La página te muestra lo que ocurre y puedes dejar la pestaña abierta; no se pierde nada si miras a otro lado. Las herramientas más pesadas, las que redibujan la imagen entera en vez de arreglar una parte, son las que más tardan.
Úsalas con tus propias fotos, o con el consentimiento de quien aparece en ellas. Las herramientas de retrato en particular producen una imagen de alguien que nunca se tomó, y eso es algo con lo que hay que tener cuidado, no ingenio.